domingo, 17 de marzo de 2013

a 50 años de Kind of Blue



MAÑANA ES MEJOR



Entre sus múltiples revoluciones, “Kind of Blue” destaca por hab­er sido el primer disco de jazz unido por un concepto armóni­co y por una idea: la improvisación modal. Esta técnica, que Davis había trabajado en “The Birth of the Cool” (1949) y en “Milestones” (1958), consiste en que las improvisaciones se dan sobre las notas y no sobre los acordes. El resultado es cla­ro y marcó una de las tantas bisagras que Davis originaría durante su carrera. Lejos del derroche de notas y de la velocidad con la que Charlie Parker reinó durante los años 50 del bebop, “Kind of Blue” está habitado por notas que se extienden durante largos minutos. Lo que hay es una idea clara de que el menos es más y de que se pueden alcanzar más sentidos con menos recursos.






Dentro del marco del jazz modal, el motor que impulsó la creación de esta obra cen­tral del siglo XX fue la improvisación, una fuerza que reinaría de manera excluyente durante las grabaciones azules. Davis di­rigió las sesiones sin partituras rígidas y cada músico fue a la vez intérprete y cre­ador. Bill Evans, en el book interno de la edición original, explica: “Miles concebía los esbozos que se convertirían en los temas sólo unas horas antes de los hor­arios de grabación y llegaba con apuntes de lo que había que tocar. Por lo tanto, ustedes escucharan algo muy cercano a la espontaneidad pura en estas interpret­aciones. El grupo nunca había tocado las piezas antes de grabarlas y creo que, sin excepción, la primera versión completa de cada tema era el corte que quedaba para el disco”.

Fue así cómo Miles Davis con su “Kind of Blue” trascendió las fronteras del jazz, le abrió las puertas a la década del 60 y marcó el espíritu de experimentación, re­beldía e improvisación que el rock tomaría como bandera. No sólo las “zapadas modales” de Jimi Hendrix y Eric Clapton le deben mucho a Davis. “Sergeant Pep­per”, laobra maestra de los Beatles, es considerado su equivalente en el terreno del rock porque comparte el deseo de renovación constante y la intensión de adentrarse en creaciones que den lugar a nuevos caminos.

En su “Cantata de Puentes Amarillos” incluida en el disco Artaud, Luis Alberto Spinetta canta: “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir / que todo tiempo por pasado fue mejor / mañana es mejor”. Es este espíritu el que le permitió a Miles Da­vis y a su tropa concebir una obra tan fu­era de su tiempo como “Kindof Blue”. Un disco que contribuyó a crear el mañana y que con 50 años de vida sigue expresan­do la frescura y la juventud de lo nuevo, a pesar de que cada vez sean más comunes las fotocopias y los revivals.




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